Gazpacho manchego, a un paso del nacimiento del río Mundo

Del gazpacho manchego ya hablaba El Quijote. Se trata de un plato completo, de origen pastoril, contundente y caldoso. Se elabora con carne de una pieza de caza (conejo de monte o liebre), ajo, pimientos, tomate y una torta troceada de pan cenceño o ácimo (sin levadura).

Este gazpacho, tan distinto del andaluz, extiende su radio de influencia por las comarcas más orientales de Castilla-La Mancha y de sus vecinas, Valencia y Alicante. Pero la cuna del gazpacho manchego es el extremo más meridional de la provincia de Albacete, donde las sierras de Alcaraz y Segura rompen con el tópico manchego de llanuras infinitas, molinos y gigantes. El nacimiento del río Mundo es un buen ejemplo.

Una ruta por la zona pasa por Riópar, Yeste, Alcaraz y el río Mundo Este río tiene un nacimiento espectacular en Los Chorros, donde se abre camino entre paredes de piedra caliza y forma un tramo de gargantas asombrosas que se conocen como las Hoces del Mundo. Este paraje forma parte del Parque Natural de los Calares del río Mundo y de la Sima, a las afueras de Riópar Viejo, por donde discurre uno de los caminos jacobeos.

Desde las ruinas de la alcazaba almohade de esta localidad, hoy cementerio, las panorámicas son fantásticas. También podemos visitar las Reales Fábricas de San Juan, fundadas en el siglo XVIII por el rey Carlos III, donde se exponen auténticas joyas de bronce y maquinaria industrial de la época.

Desde Riópar se llega a la monumental Yeste, levantada por los caballeros de la Orden de Santiago en el siglo XIII. Fue una de las fortalezas más inaccesibles de la frontera entre los reinos nazaríes y cristianos. Hoy alberga las instalaciones de un Centro de Interpretación Medieval y un Museo Etnológico.

La capital de esta comarca es Alcaraz, que alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVI. Hay que ver la monumental Plaza Mayor, coronada por  las “torres gemelas”, las torres de la Trinidad y del Tardón. A los pies de la torre del Tardón está la Lonja del Corregidor y más allá las otras dos lonjas, la de la Regatería y el Ahorí. Esta última da acceso a la Calle Mayor, repleta de casonas de influencia renacentista.

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